
Aunque pasó la mitad de su vida en Las Higueras, Yanina Magrini (37) nació y vive en Río Cuarto. Cuando ni siquiera entendía lo que eran sujeto y predicado, comenzó a ocultar manifiestos de ternura o desagrado en su diario íntimo. Más tarde oyó otra voz balbuceando dentro suyo y supo que con ella podría exhibir amores, llantos o temblores sin sentirse descubierta. “Desde mi primer poema, y hasta ahora, entrego en cada texto una porción de sensaciones íntimas y las disfruto desde la palabra poética, lo cotidiano y el egoísmo de sentirme libre en la expresión. Mi realidad esencial no es la de escribir
por el sólo hecho de hacerlo, es simplemente, transmitir un inmenso egoísmo”, dice la poeta, quien tiene cuatrolibros publicados. “Miralo bien es mi primer libro. Fue primer premio en el año 2000. Salió de lo más profundo del corazón, sin maquillaje ni ornamentos literarios.
Es un libro descuidado, pero íntimo. En Cromosoma en jeans, (2003) hay una vigilancia especial en el silencio y en el propio contenido. Luego llegó avuso, con un esmerado trabajo en la palabra poética. Pude crear espacios y situaciones a través de elementos urbanos y contemporáneos.
Hay un exceso de mi realidad cotidiana que quise compartir con el lector, pero sin dejarla totalmente al
descubierto. Y el último, “ternura menos menos vuelo”, fue primer premio en España, año 2007. Es un tanto más atípico, hace una vuelta de hoja hacia lo místico. Cuestiona la mirada de dios, la contradicción de la fe, a través del diálogo entre poema y poeta, quien a veces, pareciera comprenderlo todo.¨
Todo poeta es afluencia y cohesión de otros poetas.
La lectura de poesía se derrama y se mixtura dentro del mundo concreto del poeta-lector. Así se funda la nueva poesía. De allí que Yanina elige a maestros como Gelman, Alejandro Schmidt, Hugo Mujica, Paulina Vinderman, Boccanera, para que junto a otros, más jóvenes y desconocidos, le formen un amasijo lírico condimentado con su diario existir.
“Hoy me gusta leer a aquellos que nadie, o casi nadie, conoce. Es como si tuviera un cierto desenfreno por descubrir palabras y maneras diferentes de expresión. Hay voces extrañas y fascinantes, pero que casi nunca llegan a la luz. Es muy difícil definir si mi poesía lleva algo de ellos. Aunque creo fielmente que los poetas, en cierto modo, somos el resultado de lo que leemos. Tengo, además, una fuerte relación con la vida cotidiana, con los objetos contemporáneos y urbanos. Los traigo, los escribo, los describo, uso sus nombres. No obstante, vivo extrañando mi lado íntimo dentro de ellos, eso que quisiera manifestar y sin embargo, en el fondo, no dejaría jamás al descubierto.¨
Disolver la realidad en la poesía
El prólogo del segundo libro, Cromosoma en jeans, fue escrito por Jorge Boccanera, él dice: ¨... la poesía de Magrini se mueve entre lo grave y lo desopilante, oscila entre lo explicativo y un buscado desaliño que sabe estrecharse con guiños, locuciones populares, acotaciones, voces entre paréntesis, descripciones pormenorizadas. Este discurso argumentativo va armado con preguntas, demostraciones e inferencias, en una intención de decodificar los hechos y situarlos en un contexto disolvente, mediante el trazo mordaz que sirve como antídoto de la solemnidad.¨
Y aún hoy, cuando han pasado otros tres libros, cientos de poemas, de hechos y contextos; cuando han crecido sus hijos, su trabajo en la Empresa Silmag, heredada de su padre, le requiere cada vez más responsabilidades, Yanina sigue pensando que la poesía es su salvación mientras pueda canalizar a través de ella sus desajustes y obsesiones.
Mantiene firme su trazo mordaz, la reserva, la insolencia, con el simple objetivo de disolver su realidad
más profunda en la poesía, porque dice: “quisiera vivir junto al lector la ironía, el silencio, la grosería, la realidad y la culpa como una parodia necesaria e inevitable.
Es fascinante advertir que otra persona puede, desde su intimidad, sentirse parte o disfrutar de lo que alguna vez yo escribí desde mi propia intimidad.¨
